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Las comunidades de propietarios reciben de forma constante a empresas externas que realizan trabajos de mantenimiento, reparación o mejora de las instalaciones. Desde una revisión del ascensor hasta la impermeabilización de una cubierta, pasando por labores de jardinería, limpieza, electricidad o fontanería, decenas de profesionales acceden cada año a garajes, cuartos técnicos, tejados y zonas comunes.

Aunque estos trabajos son habituales, también implican riesgos importantes tanto para los trabajadores como para los propios vecinos. Y lo que muchos presidentes o administradores desconocen es que la comunidad tiene determinadas obligaciones de coordinación cuando coinciden varias empresas o cuando los trabajos pueden afectar a terceros.

Una correcta gestión preventiva no solo reduce la posibilidad de accidentes, sino que también protege a la comunidad frente a posibles responsabilidades administrativas, civiles e incluso penales.

¿Por qué son especialmente sensibles los garajes, cubiertas y zonas comunes?

No todos los espacios de una comunidad presentan el mismo nivel de riesgo. Existen determinadas zonas donde las probabilidades de accidente aumentan considerablemente debido a las características del entorno o de los trabajos que allí se realizan.

Entre ellas destacan:

  • Garajes.
  • Cubiertas y tejados.
  • Cuartos de instalaciones.
  • Salas de calderas.
  • Cuartos eléctricos.
  • Trasteros comunitarios.
  • Patios interiores.
  • Zonas ajardinadas.
  • Portales y accesos.

En estos espacios suelen confluir riesgos derivados tanto del lugar de trabajo como de la actividad desarrollada por las empresas contratadas.

Los riesgos más habituales

1. Caídas en altura

Es uno de los accidentes más graves y frecuentes cuando se realizan trabajos en cubiertas.

Las tareas de impermeabilización, limpieza de canalones, reparación de antenas, instalación de paneles solares o mantenimiento de chimeneas obligan a trabajar a varios metros del suelo.

Antes de comenzar cualquier intervención resulta imprescindible comprobar que la empresa dispone de:

  • Evaluación específica del trabajo.
  • Formación para trabajos en altura.
  • Equipos anticaídas.
  • Líneas de vida o sistemas equivalentes cuando sean necesarios.
  • Procedimientos seguros de acceso.

Una caída desde una cubierta puede tener consecuencias irreversibles.

2. Riesgo eléctrico

Muchos trabajos implican actuar sobre cuadros eléctricos, iluminación, automatismos o instalaciones comunes.

Una manipulación incorrecta puede provocar:

  • Electrocuciones.
  • Cortocircuitos.
  • Incendios.
  • Daños a las instalaciones del edificio.

La coordinación resulta especialmente importante cuando existen otras empresas trabajando simultáneamente o cuando determinadas zonas permanecen energizadas durante la intervención.

3. Atropellos y golpes en garajes

Los garajes son uno de los espacios más complejos desde el punto de vista preventivo.

En ellos coinciden:

  • Vehículos particulares.
  • Trabajadores.
  • Vecinos.
  • Empresas de mantenimiento.
  • Vehículos de reparto.

Las maniobras de entrada y salida, la escasa visibilidad y la presencia de maquinaria convierten estos espacios en zonas de especial riesgo.

Siempre que sea posible conviene señalizar adecuadamente los trabajos e incluso restringir temporalmente determinadas áreas.

4. Caída de objetos

Durante trabajos en fachadas, cubiertas o instalaciones es habitual manipular herramientas y materiales en altura.

Una llave inglesa, una radial, una pieza metálica o incluso pequeños escombros pueden provocar lesiones graves si caen sobre personas que circulan por debajo.

Por ello es fundamental:

  • Delimitar la zona.
  • Señalizar los accesos.
  • Evitar el paso de vecinos.
  • Utilizar sistemas de protección colectiva.

5. Riesgos derivados de productos químicos

Pinturas, disolventes, resinas, impermeabilizantes, productos de limpieza industrial o tratamientos fitosanitarios generan riesgos adicionales.

Entre ellos destacan:

  • Inhalación de vapores.
  • Contacto con sustancias peligrosas.
  • Riesgo de incendio.
  • Reacciones químicas.

La empresa debe conocer perfectamente las fichas de seguridad de los productos utilizados y aplicar las medidas preventivas correspondientes.

6. Incendios durante trabajos especiales

Determinados trabajos generan calor, chispas o llamas abiertas.

Es el caso de:

  • Soldaduras.
  • Cortes con radial.
  • Trabajos con sopletes.
  • Reparaciones metálicas.

En estos casos resulta recomendable extremar las medidas preventivas, retirar materiales combustibles próximos y disponer de medios de extinción adecuados.

7. Riesgos por interferencia entre empresas

Cada vez es más habitual que varias empresas coincidan en una misma comunidad.

Por ejemplo:

  • La empresa de limpieza.
  • El mantenimiento del ascensor.
  • Una obra en cubierta.
  • Técnicos de telecomunicaciones.
  • Jardinería.

Cada una puede desarrollar su actividad de forma segura de manera individual, pero la convivencia entre todas ellas puede generar nuevos riesgos que deben coordinarse.

Precisamente ahí cobra especial importancia la Coordinación de Actividades Empresariales.

La documentación preventiva no debe quedarse en un simple trámite

Muchas comunidades solicitan únicamente el seguro de responsabilidad civil o el presupuesto antes de contratar una empresa.

Sin embargo, desde el punto de vista preventivo conviene verificar también que la empresa mantiene actualizada toda la documentación exigible:

  • Evaluación de riesgos.
  • Planificación preventiva.
  • Formación de los trabajadores.
  • Aptitudes médicas cuando procedan.
  • Entrega de equipos de protección individual.
  • Seguros.
  • Certificados específicos cuando sean necesarios.

Además, esta documentación debe mantenerse vigente durante toda la duración de los trabajos.

Coordinar hoy evita problemas mañana

Un accidente laboral en una comunidad no solo afecta al trabajador implicado. También puede traducirse en investigaciones de la Inspección de Trabajo, reclamaciones económicas, procedimientos judiciales e importantes perjuicios para la propia comunidad de propietarios.

La mejor forma de minimizar estos riesgos consiste en disponer de un sistema organizado que permita conocer qué empresas trabajan en el edificio, qué documentación han aportado, cuándo caduca y si cumplen realmente con sus obligaciones preventivas.

Coordino 4.0: toda la coordinación preventiva desde un único lugar

Gestionar manualmente la documentación preventiva de todas las empresas que acceden a una comunidad resulta cada vez más complejo.

Coordino 4.0 permite centralizar toda esa información en una única plataforma, verificando la documentación preventiva y laboral de las empresas concurrentes, controlando su vigencia y facilitando el cumplimiento de las obligaciones en materia de Coordinación de Actividades Empresariales.

De esta forma, administradores de fincas, presidentes de comunidades y responsables de edificios pueden conocer en cualquier momento qué empresas cumplen los requisitos necesarios antes de acceder a garajes, cubiertas o cualquier otra zona común, reduciendo riesgos y simplificando una gestión que, realizada de forma manual, consume tiempo y aumenta las posibilidades de error.