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Un operario de mantenimiento que sufre una caída en el portal. Un técnico del ascensor que se lesiona durante una reparación. Un trabajador de limpieza que resbala en una zona común. Un accidente laboral en una comunidad de propietarios puede ocurrir en cualquier momento y, cuando sucede, la reacción de la comunidad no debe improvisarse.

Aunque la persona accidentada pertenezca a una empresa externa, la comunidad puede tener obligaciones preventivas como titular del centro de trabajo, especialmente cuando en el inmueble coinciden varias empresas o trabajadores autónomos. La coordinación de actividades empresariales está regulada por el Real Decreto 171/2004, que desarrolla el artículo 24 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

1. Atender primero a la persona accidentada

La prioridad absoluta es proteger la salud del trabajador. Hay que detener la actividad si existe riesgo, avisar a los servicios de emergencia cuando sea necesario y facilitar el acceso al lugar del accidente.

También conviene evitar que otras personas entren en la zona si puede seguir habiendo peligro: suelo mojado, escalera inestable, maquinaria, electricidad, caída de objetos o trabajos en altura.

2. Avisar inmediatamente a la empresa del trabajador

Si el accidentado pertenece a una empresa contratada —limpieza, mantenimiento, ascensores, jardinería, obras, reparaciones—, la comunidad o el administrador deben contactar con esa empresa cuanto antes.

La empresa empleadora es quien debe activar sus propios protocolos, gestionar la asistencia con su mutua y tramitar la comunicación del accidente cuando proceda. El parte de accidente de trabajo con baja se comunica a través del sistema Delt@ en el plazo general de cinco días hábiles desde la fecha del accidente o de la baja médica.

3. Recoger información básica del accidente

Sin sustituir la investigación que debe realizar la empresa, la comunidad debería dejar constancia de lo ocurrido:

  • Fecha y hora.
  • Lugar exacto del accidente.
  • Empresa a la que pertenece el trabajador.
  • Trabajo que estaba realizando.
  • Personas presentes.
  • Estado de la zona común.
  • Fotografías del lugar, si procede.
  • Documentación preventiva disponible de esa empresa.

Esta información puede ser importante para aclarar responsabilidades, colaborar con la investigación y demostrar que la comunidad actuó con diligencia.

4. No alterar el lugar si el accidente es grave

Si el accidente es grave, muy grave o mortal, debe extremarse la prudencia. Salvo que sea necesario para atender al trabajador o evitar nuevos riesgos, conviene no modificar el escenario hasta que intervengan los responsables competentes.

En estos casos, la empresa empleadora debe realizar las comunicaciones urgentes que correspondan. La comunidad debe colaborar, facilitar el acceso y aportar la documentación que se le solicite.

5. Revisar la documentación preventiva de la empresa

Tras el accidente, una de las primeras preguntas será: ¿estaba esa empresa correctamente coordinada?

La comunidad debería poder acreditar que había solicitado y controlado la documentación preventiva y laboral necesaria antes del inicio de los trabajos. En coordinación de actividades empresariales, el INSST recuerda que las empresas concurrentes deben cooperar, intercambiar información preventiva y establecer medios de coordinación adecuados en el centro de trabajo.

Entre la documentación habitual pueden figurar certificados de estar al corriente, evaluación de riesgos, formación e información de los trabajadores, aptitud médica cuando proceda, seguros, autorizaciones, entrega de EPIs o procedimientos específicos de trabajo.

6. Comprobar si había otras empresas trabajando al mismo tiempo

En una comunidad de propietarios es frecuente que coincidan varias empresas: limpieza, mantenimiento del ascensor, telecomunicaciones, reparaciones, obras menores o jardinería.

Si varias actividades se desarrollan simultáneamente, la coordinación es todavía más importante. Puede haber riesgos cruzados: una empresa limpia una zona mientras otra manipula electricidad; una reparación ocupa una escalera mientras otra empresa transporta material; una obra genera polvo, ruido o caídas de objetos cerca de trabajadores ajenos.

7. Colaborar con la investigación del accidente

La investigación corresponde principalmente a la empresa del trabajador accidentado, pero la comunidad debe colaborar si el accidente se produjo en sus instalaciones.

Esa colaboración puede incluir el acceso al lugar, la entrega de información preventiva, la identificación de empresas presentes o la aportación de imágenes, partes de incidencia o comunicaciones previas.

8. Adoptar medidas correctoras

Un accidente no debe cerrarse solo con la atención inicial. Hay que revisar qué ha fallado y qué puede mejorarse:

¿La zona estaba señalizada?
¿La empresa tenía la documentación al día?
¿Existían instrucciones claras?
¿Había interferencias con otros trabajos?
¿Se informó a la comunidad de la actividad que se iba a realizar?
¿Había riesgos del edificio que no se habían comunicado?

La respuesta a estas preguntas permite corregir errores y reducir la posibilidad de que el accidente se repita.

9. Dejar constancia documental

En prevención, lo que no está documentado suele ser difícil de acreditar. Por eso es recomendable conservar:

  • Comunicaciones con la empresa.
  • Documentación preventiva previa.
  • Registro de acceso o inicio de trabajos.
  • Informe interno de lo ocurrido.
  • Fotografías o evidencias.
  • Medidas correctoras adoptadas.
  • Nuevas instrucciones preventivas, si las hay.

10. Prevenir antes de que ocurra

La mejor actuación ante un accidente laboral en una comunidad de propietarios empieza antes del accidente. No basta con contratar una empresa y permitirle trabajar en el inmueble. Hay que coordinar, revisar documentación, controlar accesos, conocer qué actividad se va a realizar y comprobar que las empresas cumplen sus obligaciones.

Ahí es donde herramientas como Coordino 4.0 ayudan a las comunidades de propietarios y administradores de fincas a trabajar con más seguridad. La aplicación permite centralizar la documentación preventiva y laboral de las empresas que acceden al inmueble, conocer su situación en cada momento y simplificar la coordinación de actividades empresariales.

Porque cuando ocurre un accidente, la diferencia entre una comunidad organizada y una comunidad que improvisa puede estar en algo tan sencillo como tener toda la información correcta, actualizada y disponible en un solo lugar.