En muchas comunidades de propietarios existe una sensación de tranquilidad: “tenemos contrato con una empresa, así que todo está en regla”. Sin embargo, cuando hablamos de prevención de riesgos laborales y coordinación de actividades empresariales, esta percepción no siempre se ajusta a la realidad.
Cada vez que una empresa externa accede al edificio para realizar trabajos de ascensores, limpieza, jardinería o mantenimiento, la comunidad asume obligaciones legales como titular del centro de trabajo, aunque no tenga empleados propios.
Una responsabilidad que no siempre se conoce
La ley establece que la comunidad debe coordinar la actividad preventiva con las empresas contratadas. No basta con firmar un contrato o confiar en que la empresa “lo tiene todo en orden”. Es necesario verificar y documentar que cumple con sus obligaciones antes de iniciar los trabajos.
Servicios habituales, riesgos reales
Ascensores
Las tareas de mantenimiento implican riesgos como trabajos en altura, atrapamientos o riesgo eléctrico. La comunidad debe asegurarse de que la empresa cuenta con formación, evaluación de riesgos y documentación actualizada.
Limpieza
Aunque parezca una actividad sin peligro, el uso de productos químicos, suelos mojados o trabajos en zonas comunes generan riesgos frecuentes, especialmente cuando hay cambios de personal o refuerzos puntuales.
Jardinería y mantenimiento exterior
Podas, maquinaria y trabajos en altura son actividades de mayor riesgo que requieren una coordinación preventiva clara y bien documentada.
¿Qué pasa si ocurre un accidente?
Si no existe una correcta coordinación preventiva, la responsabilidad puede recaer no solo en la empresa, sino también en la comunidad de propietarios, el presidente y, en algunos casos, el administrador de fincas. Las consecuencias pueden incluir sanciones económicas y responsabilidades legales.
El error más común
Pensar que la prevención “la gestiona la empresa” es uno de los fallos más habituales. La normativa es clara: la coordinación es una obligación compartida y debe mantenerse actualizada durante toda la vigencia del servicio.
Prevenir no es burocracia
Contar con una gestión clara y digitalizada de la documentación preventiva permite saber en todo momento qué empresas están al día, evitar errores y reducir riesgos legales. La prevención bien gestionada protege a las personas y también a la comunidad.